Viernes 28 de Noviembre de 2014
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El estado del mercado del golf en términos macroeconómicos

“La situación del golf español está en un momento muy trascendente y nosotros estamos a tiempo de reaccionar. Mientras que a la macroeconomía española le estaba pasando un tsunami y ni se enteraba, nosotros, al menos, sabemos de dónde viene el viento”. Con estas palabras comenzaba Francisco Aymerich su conferencia sobre la situación macroeconómica del golf en España.

Francisco Aymerich, presidente de Aymerich Golf Management, empresa que gestiona 39 campos de golf en nuestro país, centró su exposición, más que en los datos macroeconómicos (que incluimos al final de este artículo), en los problemas reales del golf en nuestro país.

“El golf español acaba de iniciar un cambio radical de modelo”, afirmó. “Creo que todo lo que va a venir es muy diferente, prácticamente opuesto, a lo que hemos vivido hasta ahora”. Por eso es fundamental entender cómo ha sido y cómo es el golf en España, “en qué industria vivimos”, según Aymerich.

“Hasta los años setenta, el golf en España tenía una etiqueta: era una actividad social. Se jugaba al golf en el ámbito de las relaciones sociales”. A partir de los años setenta se produjo el primer cambio. En ese momento, la repercusión de los éxitos deportivos de Seve Ballesteros convierte el golf en una actividad deportiva, lo coloca en los medios de comunicación y lo hace visible ante la sociedad.

La segunda gran transformación se produjo en los años ochenta, cuando el golf comienza a ser una actividad turística. Los campos de la Costa del Sol, Baleares o Canarias cobran una nueva dimensión, y las autoridades competentes en materia de turismo así lo perciben.

Aymerich habló, a continuación, de una tercera época, los años noventa y esta primera década del siglo XXI, momento en el que el golf ha estado “absolutamente colgado de la actividad inmobiliaria, ofreciendo a esta actividad un atractivo especial: aumentaba el valor de las casas que se construían alrededor de los campos. Y este modelo se ha derrumbado completamente: no se venden ni se van a vender casas en el volumen necesario para hacer nuevos campos de golf. Se ha producido un cambio absoluto de reglas y de modelo”.

Así pues, la historia de los últimos treinta años pone de manifiesto que “el golf es una actividad económica que no se sustenta por sí misma. Es imposible trasladar al consumidor final todo el coste de un desarrollo de golf”.

Hasta ahora, los nuevos proyectos iban tirando de toda la industria del golf: construcción, maquinaria, explotación, material deportivo, medios de comunicación, etcétera.

Un análisis del mercado

Dado que esa situación ha expirado, sería necesario buscar un nuevo modelo que consiguiera mantener la industria del golf. Para eso, antes que nada, hay que analizar el mercado. Aymerich centró el análisis del mercado en tres grandes parámetros:

1.    El número de campos

2.    El número de jugadores

3.    El número de utilizaciones


Vayamos punto por punto:


1. En cuanto al número de campos, en España, actualmente hay 332 campos de golf de 9 hoyos largos o más. Mientras, en Europa, y sin necesidad de compararse con Inglaterra (con 1.894 campos), hay países como Francia (543) o Suecia (442) que superan con creces esta cantidad. El análisis debe pasar por preguntarnos si tenemos muchos o pocos campos, si queremos más, si realmente necesitamos más… Y la respuesta no es en absoluto sencilla.

En Estados Unidos, el gran mercado mundial del golf, en los años 2007 y 2008 ha ocurrido un fenómeno inédito en su historia: por primera vez se han cerrado más campos de los que se han abierto.

Eso sí, hay que tener en cuenta que en EE UU hay más de 16.000 campos de 9 hoyos largos o más.


2. El número de jugadores es el segundo de los factores que nos da idea de la situación de la industria. Aquí es donde está, en opinión de Francisco Aymerich, el quid de la cuestión: “El problema del golf en este país es el número de jugadores. Esos 300.000 son muy pocos. Es sólo el 0,7 por ciento de la población y lo cierto es que las licencias crecen menos que la población, es decir, no crecen. Ahí está la razón del problema del golf en España”. Junto a esta afirmación aportó datos como que en Corea, con menos campos y un PIB inferior al español, juegan al golf tres millones de personas. En Suecia, el porcentaje de jugadores asciende al seis por ciento de la población y en el conjunto de Europa este porcentaje se encuentra entre el 1 y el 3. “Si en España jugara al golf el 2% de la población, tendríamos 900.000 jugadores, los campos estarían llenos y se construirían más, porque habría demanda”.

Continuó analizando que en España la demanda y la oferta en el mercado del golf no han circulado en paralelo: se han construido campos en urbanizaciones, en lugares donde nadie los había pedido y, después, mucha gente ha adquirido unas casas ideales con un campo de golf que no van a usar y que va a ser, por lo tanto, muy difícil de mantener.

“O generamos demanda”, decía el conferenciante, “o no se van a hacer campos de golf y, además, los que hay seguirán vacíos. No hemos sabido trabajar en lo fundamental: en conseguir que juegue más gente”.


3. El tercero de los factores en este análisis de mercado es el número de utilizaciones. Este número es la resultante de la suma de la demanda natural existente en España y la demanda procedente del turismo. “Creo que este segundo aspecto, el del turismo, lo hemos sabido hacer bien. Aunque ahora, con la libra tan devaluada, quizá las cosas cambien un poco. El problema está en la demanda nacional. Ahí sí que no hemos sabido cómo hacer las cosas”. La razón fundamental por la que no se ha trabajado bien –siempre según el conferenciante– en la consecución de mayor demanda nacional es “que siempre hemos trabajado para el jugador de golf y no para el que todavía no lo es”.

El conferenciante se preguntaba cuáles son las razones de que la gente en España no juegue al golf. “Hay varias: es caro, es difícil, se necesita licencia… Pero hay otra también muy importante: las clases, el aprendizaje, en la mayor parte de los casos, es un montaje antigolf. Creo que el golf no se ha desarrollado porque los profesionales que trabajamos en este sector no hemos sabido hacerlo y, como consecuencia, todos estamos inmersos en ese tsunami y todos lo estamos pasando mal en estos momentos de crisis”.

Las soluciones

¿Y quién va a ayudarnos a salir de esta situación?, se preguntaba. El sector público, el sector inmobiliariO (“Olvidémonos, ya no nos vamos a poder apoyar en él”), los socios, los jugadores…

El sector público debe crear las condiciones para que la iniciativa privada desarrolle el golf. Y para eso hay que deshacer falsos mitos como el problema del agua, del suelo… Y, desde luego, deberemos apoyarnos en el crecimiento del número de jugadores, en crear una verdadera demanda. “Como ya he explicado, en nuestro sector la oferta y la demanda no tienen un equilibrio y un sector así sólo se mantiene durante un periodo extraordinario como el que hemos vivido, con una industria boyante, pero artificial”.

“Es importante reconocer el problema para, después plantear soluciones. Y creo que estamos a tiempo”. Suecia tiene campos porque tiene jugadores, y viceversa: tiene jugadores porque tiene campos. Como consecuencia, crece la venta de palos, de material, de viajes de golf… En definitiva, el campo lo tiene que pagar el mercado, así que se trata de desarrollar ese mercado, y se puede hacer.

Una de esas soluciones es plantear el golf como un estilo de vida, como una actividad que prolonga la vida, que la hace más atractiva. El golf es salud, el golf son relaciones humanas, el golf es una forma de vivir.

El golf necesita que hablemos de sostenibilidad, que cambiemos su imagen, que se presente (como cualquier otro deporte) desde la infancia, como un deporte al que todos pueden acceder.

“Este susto que nos ha dado el mercado”, concluía Aymerich, “nos va a hacer mucho mejores”.

 

Los datos

 

El conferenciante quiso centrarse más en el análisis que en los datos en sí mismos. Por eso invitamos a quienes deseen consultarlos a descargar las diapositivas que Francisco Aymerich preparó para apoyar su exposición. En ellas se ofrecen los datos de la situación del mercado del golf en España, en Europa y en Estados Unidos. Número de campos, número de licencias, porcentajes de jugadores con respecto a la población total, datos sobre el crecimiento del número de jugadores, etcétera.

 


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