Jueves 31 de Julio de 2014

Prevención de riesgos laborales: una obligación muy rentable

 La realización y puesta en práctica de un plan de prevención de riesgos laborales es una obligación que marca la ley. Cuesta algo de tiempo y dinero, pero se trata de una inversión que se rentabiliza a corto plazo.

El jardinero soplaba las hojas secas que llenaban las calles y greenes del Club de Golf. Se encontraba, con sus cascos puestos, para evitar el tremendo ruido de la máquina, en el rough de la derecha del hoyo 2. En ese momento, un jugador pegó un mangazo desde el tee y la bola salió desviada, derechita a por la pierna izquierda de nuestro jardinero. El jugador gritó ¡Bolaaaa! esforzando su voz todo lo que pudo; pero el jardinero no oyó nada: los cascos y el ruido de la máquina le impidieron escuchar el aviso. Asi que... sí, la bola le dio en pleno muslo, le hizo caer y le produjo un fuerte dolor.

 A la misma hora, la señora de la limpieza terminaba su trabajo en la cocina del restaurante cuando uno de los marshalls, que presenció el accidente, entró corriendo en busca de hielo para calmar el dolor de Antonio, con tan mala suerte que resbaló en el suelo aún mojado. Apoyó las manos para evitar males mayores y se rompió un huesecillo de la muñeca.

Los dos operarios se recuperaron sin mayores problemas. Sus accidentes no dejaron secuelas.

Pocos días después de aquel desafortunado incidente el gerente del club recibe la visita de un inspector de trabajo. No estaba preocupado. Todo estaba en regla: la Seguridad Social, los contratos de trabajo... Pero el inspector no se interesa por esos temas. Tras unas breves palabras de presentación, mira directamente a los ojos del gerente y le espeta:

- “Enséñeme su plan de prevención de riesgos laborales”.

- Esto... a ver... Creo que la mutua... No sé... Déjeme consultar.

Ahí empezaron para el gerente una serie de trámites, problemas, papeleos... que terminaron con una multa de 2.000 euros, las recriminaciones pertinentes de la Junta Directiva por no tener al día el plan preceptivo de prevención de riesgos laborales,  las críticas de los socios que tuvieron conocimiento del hecho... En fin, un episodio que sirvió para que el gerente pusiera en marcha todos los mecanismos de prevención de riesgos laborales que marca la ley.

 

Qué es la prevención de riesgos laborales

La prevención de riesgos laborales incluye todo aquello relacionado con la salud en el trabajo. Está constituida por cuatro aspectos fundamentales:

- Seguridad

- Higiene industrial

- Ergonomía y psicosociología aplicada

- Vigilancia de la salud


Las tareas relacionadas con los tres primeros aspectos las realizan técnicos de prevención; mientras que la vigilancia de la salud la llevan a cabo médicos. Éstos, con la evaluación de riesgos que lleva a cabo el técnico, deciden qué pruebas deben realizar a cada trabajador. El reconocimiento no será igual para un administrativo (vista, espalda...) que para alguien que conduce máquinas (análisis de sangre y orina para determinar si puede tener diabetes, si padece vértigos...) o para aquellos que trabajen con productos fitosanitarios, a los que habrá que evaluar otros parámetros.

 

Una obligación legal

La realización, puesta en marcha y actualización de un plan de prevención de riesgos laborales es una obligación que marca la ley para todas las empresas. “Incluso un quiosquero debe tenerlo”, explica Gonzalo Marín, de Mutua Universal, poniendo un ejemplo muy gráfico. La Ley de Prevención de Riesgos Laborales de 1995 es la que impone esta obligación. Se trata de una ley de mínimos que se ha ido desarrollando a lo largo de estos años y que continúa generando nueva normativa cada vez más concreta. En empresas con riesgos especiales, y con menos de 250 trabajadores, este plan se puede externalizar por completo. En el caso de las empresas sin riesgos, como es un club deportivo, el trabajo se puede externalizar por completo siempre que tengan menos de 500 trabajadores (incluimos, por tanto, a todos los clubes españoles).

“Normalmente”, continúa Marín, “lo primero que debe hacer una empresa, en este caso un club de golf, es ponerse en contacto con su mutua. Casi todas las mutuas importantes cuentan con una entidad paralela que se encarga  de este tipo de cosas y a las que se puede pedir un presupuesto por sus servicios”.

A la hora de valorar esos presupuestos hay algunos factores que el gerente, o la persona encargada de recursos humanos en el club, debe tener muy en cuenta.

Lo primero es que el presupuesto no debe ser “de manual”, sino “a medida”. Algunas empresas preparan el presupuesto sin tan siquiera desplazar un técnico de prevención hasta las instalaciones del club. Es mucho mejor que el técnio visite las instalaciones, que charle con el responsable de personal para que le explique qué tipos de trabajo se desarrollan en el club y en qué condiciones concretas. Con esa información, el técnico está mucho más preperado para realizar un presupuesto realista y ajustado a la actividad.

“Es fundamental que se firme un contrato que garantice que se va a llevar a cabo todo lo que está estipulado en el presupuesto”, explica Marín. “Tener un contrato no exime de riesgos legales o personales, porque la prevención es algo continuo y vivo que no debe dejar de hacerse nunca. Y si se firma un contrato pero no se pone el plan en marcha... no hemos hecho nada. Se trata de llegar a un acuerdo de implicación por ambas partes: por parte de la empresa que da el servicio, que se obliga a llevarlo a cabo, y por parte del club, que se obliga a facilitar el trabajo de los técnicos de prevención”.

 Algunos presupuestos se realizan por horas de trabajo y eso supone que puede haber sorpresas cuando la empresa se pone, de verdad, manos a la obra. Otros se hacen por trabajos a realizar, sin importar el tiempo que suponga la finalización de los mismos. En cualquier caso es importante que en esa propuesta de acuerdo se incluyan fechas cerradas para llevar a cabo todas las tareas presupuestadas.

Otro factor a tener en cuenta a la hora de elegir la empresa con la que vamos a trabajar es saber si tiene suficientes medios, si está bien implantada, porque eso va a redundar en un mejor servicio. Sin olvidar la experiencia de los técnicos: cuantos más años de experiencia tengan, y en más sectores hayan trabajado, más eficaces y específicas serán las evaluaciones de riesgos que realicen.

Una vez preparado el presupuesto, la propia empresa especializada redacta el plan y ayuda al club a implantarlo con plazos determinados.

“Se trata de que el plan no se quede en una estantería”, explica Marín. “Para eso asesoramos al gerente o a la persona encargada, sobre los pasos que hay que ir dando y, después, sobre cómo evaluar los resultados”.

El plan incluye una evaluación de riesgos que determina, por poner un ejemplo, que el suelo de la cocina es deslizante y puede provocar caídas y si conviene cambiarlo. Corresponde al gerente decidir sobre si la medida entra en los planes del club o si es más conveniente dotar al personal de la cocina de calzado antideslizante. Cada actuación debe estar recogida en el plan y, posteriormente, se debe comprobar su eficacia o estudiar otra solución.

 

Qué pasa si no se realiza

Los organismos que tienen a su cargo la seguridad e higiene en el trabajo realizan visitas a las empresas para comprobar que todo esté en orden. Estas visitas no son muy habituales, pero sí cabe esperarlas cuando hay accidentes laborales. “Otras veces”, explica Raquel Romon, técnico en prevención de riesgos laborales de Unipresalud, “la visita es sólo por casualidad, quizá porque acaban de inspeccionar una empresa cercana  y pasaban por allí.

Conviene estar preparados: la sanción mínima por no cumplir con la normativa es de 1.500 euros; además de, como contábamos en el ejemplo anterior, el descrédito de los responsables del club por no cumplir con la ley.

Y afecta también al cumplimiento de la Ley por parte de las empresas que trabajan en nuestras instalaciones.

 

Responsabilidad compartida

 La mayoría de los clubes constituyen el centro de trabajo de otras empresas. Suele ser el caso de los restaurantes, servicio de limpieza, vigilancia... El personal no forma parte de la plantilla del club, pero sí realiza su trabajo en nuestras instalaciones. En estos casos el club y la empresa que lleva a cabo el servicio comparten responsabilidades, y la forma de hacerles frente es tan sencilla como compartir información.

La empresa de restauración debe facilitar al club la información sobre la realización de los reconocimientos médicos de sus trabajadores, la evaluación de riesgo de los puestos de trabajo que se desarrollan en las instalaciones del club, la formación e información a esos trabajadores, etcétera. El club, por su parte, debe suministrarles la evaluación de los riesgos de esa cocina y de ese restaurante en concreto, y que compete realizar al club.

Si se produjera un accidente grave en la cocina el club también sería  responsable, y esa responsabilidad puede ser, en algunos casos, de carácter  penal. Lo mismo ocurriría si se realizan obras obras en el club por parte de otra empresa, o en otras muchas situaciones que una empresa especializada nos puede ayudar a identificar.

 

¿Riesgo  laboral en un club de golf?

 Raquel Romon ha evaluado ya los riesgos en varios clubes y tiene claras cuáles son las actividades que suponen un mayor riesgo laboral. Se trata de las actividades de mantenimiento, tanto del campo de golf como del resto de las instalaciones. “Se trabaja con maquinaria, con productos químicos, a veces se trabaja en altura o con demasiado ruido, o se manejan voltajes importantes...”, todo ello incrementa la posibilidad de accidentes laborales.

Cada trabajo entraña sus propios riesgos, por eso es tan importante evaluarlos para evitar que ocurran accidentes o para conseguir que, en el caso de que sucedan, impliquen las menores consecuencias posibles.

Incluso el trabajo de aquellos que están sentados tranquilamente en una mesa frente al ordenador tienen sus posibles peligros y riesgos para la salud, como dolores de espalda, de muñecas, problemas en la vista...

 

Formación e información

Una vez que la empresa de prevención de riesgos nos ha ayudado a inspeccionar las instalaciones, a evaluar los riesgos de los diferentes puestos de trabajo, y a desarrollar un plan para ir introduciendo los cambios necesarios para minimizar esos riesgos, es cuando llega el momento de informar a los trabajadores sobre cuáles son esos riesgos y cómo prevenirlos. Ése es el capítulo necesario de formación e información. Según la Ley esa formación debe ser “adecuada y suficiente”; es decir, no existen planes determinados, ni número exacto de horas. El técnico, en colaboración con el propio club, irá definiendo y plasmando las necesidades en el plan.

“En primer lugar”, explica Raquel Romon, “se da una formación genérica para todos los empleados, y posteriormente se les forma reunidos por departamentos: administración, mantenimiento, limpieza, cocina...

Año a año se pueden ir dando formaciones más específicas sobre algún riesgo concreto. Pero sí recomendamos que se lleve a cabo todos los años”.

La formación, sobre todo si comienza a recibirse desde el primer momento consigue que se adquieran buenos hábitos, que se trabaje de acuerdo con un método, y esto hace también que el trabajo sea mejor.

 

Cuesta, pero es rentable

 Desarrollar una buena política de prevención cuesta tiempo y dinero. Sin embargo, puede resultar muy rentable y no sólo por las sanciones o los disgustos que podamos evitar. Según Gonzalo Marín, de Mutua Universal, “la productividad aumenta enormemente; los empleados trabajan más a gusto y más cómodos. Lo hacen mejor, porque tienen los medios necesarios para su seguridad y también porque sienten que la empresa se preocupa de que realicen su trabajo en las mejores condiciones, y eso es un aliciente importante para ellos. Por otro lado disminuye el número de accidentes, reduciendo con ello la pérdida de días por bajas laborales, por ausencia de trabajadores, y el coste de las suplencias. Es fácil ver cómo se beneficia la productividad. Perder una hora en formación puede conseguir que se utilicen los equipos de protección adecuados, o asientos más ergonómicos o... y eso minimiza las lesiones y, por lo tanto, las bajas. Es una inversión productiva que se empieza a notar a corto plazo”.

 

Valores añadidos

Algunas empresas especializadas en prevención cuentan con valores añadidos que facilitan realmente el trabajo al responsable del tema en el club. Uno de estos valores, en el caso de Unipresalud, es un eficaz servicio online: “Toda la documentación sobre prevención está  disponible para el gerente en cualquier momento, incluyendo la agenda de reconocimientos para los empleados, con un acceso único para cada uno. Todo eso facilita la gestión al empresario, evitando papeleos y llamadas.”




Los mínimos que marca la ley

Lo que deben hacer todas las empresas en materia de prevención de riesgos laborales:

 

Actividades técnicas

  • Realizar un plan de prevención de riesgos laborales
  • Llevar a cabo la evaluación de riesgos (analizando cada puesto de trabajo y las instalaciones y circunstancias en las que se desempeña ese trabajo).
  • Realización de planes anuales de actuación preventiva (en el plan general se establecen plazos para ir incorporando las medidas de prevención necesarias. Esos plazos se actualizan en planes anuales).
  • Informar y formar a los trabajadores (en general, por departamentos... Se debe informar a los trabajadores de los posibles accidentes que puedan sufrir y del modo de evitarlos).
  • Medidas de actuación en emergencias (un plan para salir airosos de situaciones inesperadas y difíciles).
  • Controles de eficacia (para conocer si las medidas que estamos poniendo en marcha son sirven o no).
  • Investigación de accidentes (cualquier accidente laboral en nuestras instalaciones debe ser analizado e investigado).
  • Seguimiento y análisis de la siniestralidad (dónde se producen más accidentes, en qué lugares, en qué momentos, en qué puestos de trabajo...).
  • Suministro de documentación y elaboración de memorias anuales (cada año es necesario reflejar en una memoria lo que se ha hecho en materia de prevención).

 

Actividades de vigilancia de la salud

  • Estudio de las condiciones de trabajo.
  • Elaboración del plan de vigilancia de la salud por riesgo del puesto de trabajo (los reconocimientos médicos no son iguales para alguien que tenga que conducir una máquina pesada que para un trabajador de oficinas).
  • Exámenes de salud adecuados al puesto de trabajo y al trabajador (una vez realizado el plan, los reconocimientos serán personalizados).
  • Determinación de la aptitud del trabajador (el reconocimiento médico nos dirá si un trabajador es apto o no para desempeñar su trabajo).
  • Análisis epidemiológicos de los resultados.
  • Elaboración de memorias anuales.

 


 

Gonzalo Marín es director de Representación de Mútua Universal. Puedes consultarle directamente cualquier duda en Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Raquel  Romon es técnico de Prevención de Riesgos Laborales de Unipresalud, y se ofrece a aclarar tus dudas a través de Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla


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